DERECHO A LA MIRADA Y CREACIÓN PROPIAS
Pensar en la mujer es pensar en mundos múltiples, diversos, creativos. Mundos llenos de historias y vidas trazadas con el empuje del afecto y, a veces, aunque no queramos, con el desafecto. Pensar en la fotografía es fijar el instante para el bienestar de la memoria; pero, también, es abrir la puerta a realidades que no conocemos, que somos incapaces de ver cotidianamente. Y pensar mujer y fotografía es comenzar un proceso donde se fija la historia para su liberación. Así, empezamos este recorrido donde la mujer es la protagonista de una historia que se teje a partir de la fisura y del dolor. Esa huella que fija el alma a su rasgura; pero queríamos cambiar el designio, queríamos cerrar la herida; queríamos lograr una imagen de mujer perpetuando la lucha por la libertad. En ese camino, quisimos que se unieran a esta historia la palabra creativa y la conciencia corporal. Por un lado, la palabra que se conecta; a través del movimiento y de la mirada, a la emoción profunda, al recuerdo doloroso; pero, sobre todo, al querer ser. Por otro, la autoconciencia corporal, trabajando codo a codo, con las respuestas y las dudas a partir del cuerpo, de sus relaciones con el imaginario personal y colectivo.
En el fondo, queríamos formar una conciencia reflexiva sobre la identidad femenina, queríamos que cada una de las mujeres integrantes del taller susurrara, dijera, gritara su nombre sin miedos, sin vergüenzas, sin culpas. Queríamos que, simplemente, la expresión del cuerpo femenino levantara la voz sin más consignas que la propia voz.
Luego, vino el proceso de creación de la imagen fotográfica. Es aquí cuando adquiere sentido el nombre del taller: autorretrato, porque es en este punto donde (después de todo el camino andado, sufrido, trabajado, creado, conversado, vivido y reflexionado) cada una de las mujeres fue ideando, tejiendo y elaborando su propia imagen. Una imagen que dice el ansia de abrir las compuertas y salir a campo traviesa siendo lo que cada una es, sin más cuestionamientos, ni premisas; sino, siendo el sueño que se guarda en el fondo de la memoria, el sueño que; en algún instante, alguien, torpe, insensible y amante de las fuerzas del poder, quiso arrebatar. Pero, ellas, estas mujeres, estas bellas mujeres, se imaginaron mujeres que se levantan y juntas izaron las banderas de lucha, se atrevieron a jugar con sus cuerpos y sus sueños, se atrevieron a ser ellas mismas.
Entonces, comenzó la búsqueda de géneros, texturas, colores, formas, contextos, situaciones para dar con el concepto que cada una quiso armar según el dictado de su propia alma. Fueron apareciendo “personajes” como la novia, la elfa, la mariposa y otras que fueron conjugando un mundo cifrado en la ilusión y la verdad.
Ahora están aquí, todas ellas, armando el trenzado de un afán que no quiere parar, que no puede parar porque es imprescindible, para una sociedad libertaria, que existan mujeres capaces de enfrentarse a su propia historia y develar el rostro de un destino creado por sí mismas a través del amor y la solidaridad.
Victoria Soto. Fotógrafa responsable del proyecto
Alejandra Zolezzi. Psicóloga y Terapeuta Corporal.
Maha Vial. Escritora, Actriz.
Valdivia
Noviembre de 2011
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